jueves, 27 de octubre de 2011

¿Qué es la filosofía? (I)



La filosofía, esa gran desconocida. La mayoría de la gente la recuerda de su época de estudiante como una materia gris y espesa. La clásica asignatura que todos tachaban de inservible, pesada y aburrida. Otros, en cambio, se acercan a ella desde la perspectiva de la simple curiosidad, y algunos, desde la atalaya del materialismo y lo utilitario, mirándola de reojo, por si acaso hay que obtener alguna cita oportuna que pueda deslizarse para cerrar algún negocio.

En definitiva, casi todo el mundo ha escuchado hablar de la filosofía, pero muy pocos se atreven a definirla. No es necesario teorizar precisamente aquí, sobre los posibles significados de la palabra filosofía, pero sí es conveniente comenzar afirmando que cuando hacemos la pregunta ¿Qué es la filosofía?, no se puede responder haciéndolo con nada concreto, aunque, precisamente la filosofía se aleja bastante de ser algo abstracto.

Hay quienes dicen que la filosofía no sirve para nada. El academicismo imperante durante siglos y el haber relegado esta disciplina a un segundo plano en la vida de los hombres ha provocado, que por desconocimiento, se tenga a la filosofía por pura teoría especulativa. Decía Ortega, que la filosofía no sirve para nada, excepto para una cosa ... para aprender a vivir. ¿Acaso no merece la pena, entonces, tratar de acercarse a ella con otra mirada? ¿Por qué no hacerlo con la mirada del niño que no sabe nada y repite constantemente las mismas preguntas?

La filosofía, precisamente por ser una herramienta que nos ayuda a vivir, permite levantar el vuelo de los que piensan que se puede cambiar el mundo y al individuo sin acudir a cuestiones metafísicas. La filosofía es aquello en lo que "creen" los que no creen. Se trata de una forma de vivir, no de creencias. La Filosofía es una apuesta de vida, una actitud, una práctica de acuerdo con unos preceptos básicos, que no vienen de la mano de doctrinas religiosas, gurús, ni ideales políticos. La única premisa básica que hay en filosofía es pensar (quizás merecería la pena intentar definir qué es pensar, pero seguro que requiere de un trabajo aparte). Por ello, en contraposición a la religión, tal vez se diga, que no puede haber filosofía sin asumir la muerte como límite, pues si fuésemos inmortales ¿De qué nos serviría pensar?

Sólo cuando nos damos cuenta de nuestra finitud (nuestra muerte) somos capaces de identificar el enorme valor de la vida, y de que por lo tanto, vale la pena hacer el viaje de búsqueda y aprender a pensar para salvaguardarla de la violencia del poder en sus múltiples facetas cotidianas.

La filosofía, al contrario que la religión no tiene respuestas, lo que tiene son infinidad de preguntas. La filosofía es el arte por excelencia de preguntar, mientras que la religión tiene las respuestas para todo, por eso, históricamente, siempre ha estado al servicio del poder. La filosofía no, es todo lo contrario, nunca estará al servicio de nadie, sino de uno mismo, del que quiera pensar, del que quiera aprender, del que quiera hacer la reivindicación de su propia diferencia, su autenticidad, su derecho a ser otro, a ser respetado, y cómo no, de aquel que quiera llegar a conocerse a sí mismo.

viernes, 21 de enero de 2011

Superar la frustración



La frustración es una de las principales causas de desmotivación que sufre el ser humano.

¿Cuál es el origen de la frustración?

El ilusorio mundo de las expectativas. Conviene distinguir, por una parte, las posibilidades que se ponen en marcha cuando desarrollamos objetivos y metas, y, por otra, la ansiedad que generamos cuando permitimos que afloren las llamadas expectativas. Cuando programamos un objetivo y visualizamos lo que queremos, lo razonamos y lo elegimos, la decisión ya está tomada y es necesario aprender a desprenderse o hacer sumergir dicha creación mental, para que Lo Profundo inspire las emociones, los pensamientos y las conductas correspondientes para su consecución.

El hombre (o mujer) que sabe lo que quiere, sabe también que lo va a conseguir; pero, asimismo, sabe que el camino es a veces tan insospechadamente sinuoso, que su llegada no tiene por qué venir por los cauces lógicos o conocidos.

El que quiere vivir el placer sin el dolor, y el orden sin el desorden, no entiende las leyes del cielo y de la tierra.
Chiang-Tse

Ante la llegada de un acontecimiento que provoca algún grado de frustración, podemos elegir seguir confiando en el logro de lo que nos proponemos, ya que la vida da insospechadas vueltas. Conviene aprender a navegar por entre la frustración, aprender, asimismo, a encajar los golpes de la vida ya que, una vez pasado el ciclo de tensión, se nos revela la sabiduría que subyace en los acontecimientos.

No se puede llegar al alba sino por el sendero de la noche.
Kalil Gibrán

Las múltiples “caídas” del camino suelen llegar curiosamente cargadas de enseñanza, para poderlo recorrer con más preparación y solidez. No hay fallos ni por supuesto culpas, tan sólo aprendizajes y vacunas de despropósitos mayores.

Cuando uno pone mucha energía en algo que “en ocasión y de esa forma” no se ha conseguido, tiende a desmotivarse y pensar que es hora de tirar la toalla. Es entonces el momento de saber mirar con los ojos más amplios el dibujo supremo de la vida, que, a través de múltiples negaciones, nos acerca al SÍ central de nuestra vocación, de nuestra paz y de nuestro aprendizaje evolutivo. Tras tolerar la frustración, observaremos que lo que se veía como un fracaso, se comienza a observar como la mano del destino que tenía reservado para nosotros otras maneras de llegar al objetivo decidido. Maneras y caminos que, pasado un tiempo, reconocemos con gratitud haberlos emprendido.